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Terra
La Coctelera

La balsa

Ya pasó el día 10 de febrero. La tan esperada y expectante comparecencia del presidente del gobierno en el Congreso de los Diputados llegó al fin. Antes hubo un aperitivo consistente en la presencia de la presidenta de Argentina que llegó tarde -el tuneado personal debe llevarle un buen rato- y obsequió a los asistentes con un discurso penoso. Antes tuvo su momento el presidente del Congreso, a quien le gusta mucho oirse. Digamos que su discurso fue parafernálico y plateresco. Al fin el presidente del gobierno tuvo que subir al pedestal del sufrimiento. Lo vi perdido, sin rumbo y sin brújula, como un náufrago en su balsa. Después siguieron las intervenciones de los representantes de los partidos políticos. Entonces soplaron malos vientos, pero él seguía impertérrito en su balsa. Ni los intempestivos vientos lograron que su balsa se moviera. Es como si tuviera un ancla que ya la quisieran para sí muchos navíos.

Una de las cosas que más me molestó de todo el evento fue la sonrisa cínica y displicente que en ocasiones asomaba en su rostro endurecido y tenso. Me daba la sensación de que ni le importaban las intervenciones de los diputados ni mucho menos los españolitos de a pie. Estaba ahí para cumplir un trámite no deseado y punto. Él, en su balsa, se sentía a salvo de todo. Aislado, sin hacer caso de los gritos que le llegaban para que cambiara su rumbo y pudiera llegar a tierra firme,  es como si no oyera ni mucho menos escuchara los gritos de los diputados y de los ciudadanos. El señor presidente ha perdido una ocasión de oro para hacer un acto de humildad y reconocer sus errores, solicitar ayuda para que este país tan cainista que formamos salga adelante y hacer un pacto de unidad, y entre todos tomar las medidas pertinentes para solucionar los problemas que se agudizan cada día más. Señor presidente, oiga, escuche e intente llegar a tierra firme porque de lo contrario, tal vez cuando se dé cuenta y quiera remediarlo, nuestro barco esté a la deriva sin remedio y no dude que se llevará por delante su balsa.

Señor presidente, al menos, no sonría por favor. Al menos tenga esa deferencia hacia las muchas personas, y cada día más, que lo tienen muy difícil para poder vivir e incluso bastantes para poder sobrevivir.

 

Yo soy "pocarropa"

Barack H. Obama ya ha jurado su cargo. Muchas son las esperanzas depositadas en él y no solamente por parte de los ciudadanos de USA. La crisis nos azota sin piedad un día sí y otro también. Raro es el día en que  no sale una noticia nueva y no precisamente esperanzadora. No hay luz en el horizonte, no se ve luz al final del túnel. Los augurios no son nada alagüeños no para este año sino para el siguiente, e incluso añadiría que para los años posteriores. ¿De verdad que con todas las mentes múltiples y privilegiadas, asesores incluidos, que nos gobiernan no veían venir al lobo?...esto es algo que no llego a comprender, porque incluso yo, que soy una persona normalita y del montón, veía una burbuja impresionante que nos iba a estallar en la cara. Claro que hay ciclos económicos mejores y peores, pero esas mentes pensantes maravillosas que tenemos tenían que haber previsto que la crisis nos afectara lo menos posible. El paro crece a una velocidad de vértigo, los pequeños comerciantes tienen que cerrar sus negocios, los autónomos desamparados, los expedientes de regulación de empleo se suceden sin cesar, la cesta de la compra cada día cuesta más dinero llenarla,...¿y qué hacemos?...de momento nada. Quizá es que la sociedad ha perdido capacidad de reacción.

Los sindicatos están desaparecidos, aunque para mí carecen de ética y credibilidad porque no son fiables unos sindicatos que no subsisten solamente con las cuotas de los afiliados.  Los partidos políticos ni son de izquierdas ni son de derechas, son de ellos mismos. Tenemos un gobierno que más que gobernar parece que saca sobresaliente en desgobernar; un ministro de economía que dice que ya no tiene margen de maniobra, que le ha superado la crisis, y no dimite o no le dejan dimitir; una oposición que ni siquiera hace oposición ni ofrece alternativas; guerras internas en los partidos; espionajes que no me importan en absoluto; la Justicia está hecha un polvorín y atascada; ministros que sus comentarios serían dignos de figurar en un libro de chistes; medios de comunicación sectarios y manipuladores, ... en fin...no sigo para no deprimirme más. Me dejo la banca, pero eso es punto y aparte. Sin embargo mis queridos "pocarropa" como yo, que todo esto y mucho más no altere vuestro sueño... Obama va a resolver la crisis, y nuestro presidente nos ha animado a que sigamos consumiendo con normalidad, como si no pasara nada. Por otra parte nos van a regalar una bombilla de bajo consumo por familia, y nos han indicado que consumamos productos españoles en detrimento de los extranjeros...esto son soluciones y lo demás cuento.

Hoy he comprado un libro. Al pasar por caja, la dependienta que me atendía le decía a su compañera: ¿sabes que se están vendiendo mucho los libros de Obama?. Pienso que aparte de la novedad, quizá la sociedad está necesitada y ansiosa de alguien que les inspire esperanza y confianza, un líder de los que ya no hay, porque con esperanza, trabajo, esfuerzo y ética se puede salir adelante. Por la codicia de bastantes muchos nos vemos en esta tesitura. Se ha jugado mucho a la especulación y no a la producción. Caperucita Roja no lleva nada en la cesta. El lobo le ha quitado hasta la esperanza.